La calidad es un factor clave y decisivo para la satisfacción de los clientes, la competitividad y la sostenibilidad de las organizaciones. Sin embargo, la calidad no se mide de la misma forma en un producto o en un servicio. Para comprender esta diferencia, existen dos modelos que son referentes, uno de estos es la propuesta de David A. Garvin enfocado en el producto y el otro es el modelo
Garvin (1987) plantea que la calidad de un producto es multidimensional y puede analizarse desde ocho dimensiones:
1. Desempeño: capacidad del producto de cumplir su función principal.
2. Características: atributos adicionales que complementan el desempeño básico y que diferencia el producto de otros.
3. Confiabilidad: probabilidad de que el producto funcione sin fallas durante un periodo
establecido.
4. Conformidad: grado en que el producto cumple con estándares, normas y especificaciones
establecidas.

5. Durabilidad: Tiempo de vida útil del producto antes de requerir reemplazo.
6. Servicio: facilidad de reparación, mantenimiento, actualización o soporte técnico.
7. Estética: apariencia, y percepción sensorial, tales como color, forma y diseño.
8. Calidad percibida: imagen, marca y reputación del producto desde la perspectiva del cliente.
Este modelo les facilita a las organizaciones diseñar, evaluar y mejorar productos considerando no
solo aspectos técnicos, sino también la experiencia del usuario desde la perspectiva de cada una de
estas dimensiones.
Los servicios al ser intangibles, se producen y consumen simultáneamente y dependen en gran medida de las personas que interactúan en la prestación del servicio. El modelo SERVQUAL evalúa la calidad del servicio a partir de cinco dimensiones:
1. Tangibles: son los aspectos físicos del servicio tales como: instalaciones, equipos, tecnología, material utilizado y apariencia del personal.
2. Fiabilidad: capacidad de cumplir de forma consistente, precisa y cumpliendo lo prometido.
3. Capacidad de respuesta: disposición para atender al cliente y brindar un servicio oportuno, rápido y eficiente.
4. Seguridad (aseguramiento) o garantía: conocimiento, cortesía y confianza que transmite el personal del servicio.
5. Empatía: atención personalizada y comprensión de las necesidades y cercanía con el
cliente.
SERVQUAL destaca que la calidad del servicio depende en gran medida de la experiencia vivida, la
comunicación y el trato humano.

Comprender estas dimensiones permite:
✓ Diseñar productos y servicios centrados en el cliente.
✓ Identificar brechas de calidad.
✓ Priorizar acciones de mejora.
✓ Fortalecer la confianza y la fidelización.
Ambos modelos evidencian que la calidad es un compromiso organizacional y no solo de los procesos de fabricación, ya que varios procesos contribuyen a impactar la experiencia del cliente y la reputación de la marca. Invertir en calidad es invertir en valor, confianza y sostenibilidad, permitiendo a las organizaciones diferenciarse en mercados cada vez más exigentes.
Entender la calidad para emprender exige, preparación y acompañamiento. En Coomeva cooperativa encuentras aliados. No emprendas solo. Busca respaldo.
Referencias.
Ganga Contreras, Francisco, Alarcón Henríquez, Nancy, & Pedraja Rejas, Liliana. (2019). Medición de calidad
de servicio mediante el modelo SERVQUAL: el caso del Juzgado de Garantía de la ciudad de Puerto Montt -
Chile. Ingeniare. Revista chilena de ingeniería, 27(4), 668-681.