
El bienestar financiero no se mide únicamente por el nivel de ingresos, sino por la capacidad de las personas para administrar sus recursos de manera consciente, planificada y sostenible. En un entorno económico cambiante como el colombiano, desarrollar hábitos financieros sólidos se ha convertido en una herramienta fundamental para alcanzar tranquilidad, estabilidad y proyección de futuro.
Construir bienestar financiero comienza con una visión clara del presente. Antes de pensar en grandes metas, es necesario comprender cómo se distribuyen los ingresos y en qué se están utilizando. Elaborar un presupuesto mensual permite visualizar los gastos reales, identificar oportunidades de ahorro y tomar decisiones más informadas. Esta práctica no solo ordena las finanzas, sino que ayuda a evitar compras impulsivas o endeudamiento innecesario.
Establecer un hábito de ahorro es otro pilar clave. Aunque muchas veces se piensa que ahorrar requiere grandes cantidades, la realidad es que la constancia tiene más peso que el monto. Separar un porcentaje fijo del ingreso, sin importar cuán pequeño sea, genera disciplina y crea un respaldo ante imprevistos. Contar con un fondo de emergencia permite enfrentar situaciones como daños en el hogar, gastos de salud o pérdida temporal de ingresos sin afectar la estabilidad económica.
Otro aspecto fundamental es el manejo responsable del crédito. Utilizar productos financieros de manera adecuada puede ser una herramienta de crecimiento, siempre y cuando exista claridad sobre los plazos, tasas y capacidad de pago. Priorizar las deudas con intereses más altos, evitar el sobreendeudamiento y evaluar cada obligación antes de adquirirla son prácticas que fortalecen la salud financiera.
A esto se suma la importancia de definir metas. Tener objetivos claros a corto, mediano y largo plazo brinda dirección al proceso financiero. Metas como estudiar una especialización, adquirir vivienda, viajar o iniciar un emprendimiento se vuelven más alcanzables cuando existe un plan estructurado. Además, contar con metas ayuda a mantener la motivación y a darle un propósito tangible a los esfuerzos de ahorro y organización.
Finalmente, la educación financiera es un factor determinante. Comprender conceptos como inflación, tasas de interés, tipos de crédito, inversión o riesgo financiero permite tomar decisiones más estratégicas. La formación continua en estos temas no solo empodera a las personas, sino que contribuye a un manejo más consciente y sostenible del dinero.
El bienestar financiero no se logra de un día para otro; es el resultado de hábitos consistentes y decisiones informadas. En este camino, contar con un acompañamiento confiable hace la diferencia. Coomeva, y Bancoomeva a través de sus programas y soluciones financieras, productos que ofrecen alternativas que apoyan a los asociados en la construcción de una vida económica más estable, organizada y alineada con sus metas personales.

Referencias
Consumer Financial Protection Bureau (2023). Measuring financial well-being.
Bancolombia (2024). Importancia de la salud financiera.
OECD (2024). Financial well-being framework.