- Según cifras de la Unidad Nacional Para La Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) con corte del 20 de agosto de 2026, el sismo del 10 de agosto de 2026 en Colombia dejó 319 muertos, 4.506 heridos y 260 desaparecidos. Además, se destruyeron 31.461 viviendas y 163.492 resultaron averiadas, con graves daños en servicios esenciales como salud, educación, agua y transporte en 15 departamentos y 476 municipios del Valle del Cauca, Risaralda, Chocó, Caldas, Quindío, Cauca, Huila, Nariño, Antioquia, Tolima, Cundinamarca y Norte de Santander.
El Boletín 7 de la Asociación Colombiana de Epidemiologia Clínica (ASOEPIC) analizó el impacto sanitario del terremoto y enfatiza que la emergencia no termina con el rescate inicial. Señala que, tras el evento, aumentan los riesgos de complicaciones cardiovasculares, descompensaciones de enfermedades crónicas y problemas de salud mental debido a la pérdida de medicamentos, interrupción de servicios y barreras de acceso. Además, advierte que las cifras preliminares que subestiman la magnitud real del evento.
El boletín describe tres tiempos de riesgo: inmediato (trauma y colapso), intermedio (pérdida de servicios básicos, descompensaciones médicas) y tardío (infartos, insuficiencia renal, complicaciones de VIH y tuberculosis).
Resalta la necesidad de vigilar diariamente el funcionamiento de los servicios, coordinar entidades promotoras de salud (EPS) e instituciones prestadoras de salud (IPS) para garantizar continuidad, alertar sobre patologías no traumáticas y conservar el vínculo entre interrupción y desenlace. Además, recuerda la experiencia del terremoto de Armenia en 1999 como advertencia sobre la importancia de la organización territorial y la continuidad asistencial. Finalmente, propone acciones de mitigación como asegurar medicamentos esenciales, optimizar nutrición en albergues, fortalecer apoyo psicosocial y crear redes comunitarias resilientes.
El documento sobre Información y Alerta temprana para la comunidad de ASOEPIC tras el terremoto ofrece recomendaciones prácticas para la comunidad. Advierte que los riesgos de salud van más allá de las lesiones iniciales: pueden surgir brotes de diarrea, enfermedades transmitidas por alimentos, infecciones respiratorias, leptospirosis y arbovirosis como dengue, zika y malaria. Se enfatiza consumir agua segura, hervida o tratada, y mantener higiene en la manipulación de alimentos.
- También se recomienda eliminar criaderos de mosquitos, evitar contacto con aguas contaminadas, cuidar heridas y proteger la salud mental mediante apoyo familiar y comunitario. En albergues se deben reforzar medidas de higiene y ventilación para prevenir contagios. El documento señala signos de alarma que requieren atención inmediata: diarrea abundante, fiebre persistente, dificultad respiratoria, heridas infectadas o síntomas emocionales graves. Finalmente, resume seis acciones clave: tomar agua segura, lavarse las manos, consumir alimentos cocidos, eliminar agua estancada, cuidar la salud mental y consultar tempranamente ante síntomas. La prevención comunitaria es vital para salvar vidas después del desastre.
Las cooperativas han demostrado ser actores fundamentales en momentos de crisis y Coomeva Cooperativa ha establecido los canales de ayuda desde el primer día.
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Referencias:
- UNGRD actualiza cifras del terremoto en Colombia: 319 fallecidos y 31.461 viviendas destruidas
- Asociación de Epidemiología de Colombia: prevención tras el terremoto para proteger la salud | Asociación de Epidemiologia de Colombia - ASOCEPIC han publicado acerca del tema | LinkedIn
- file.pdf
- El aporte de las cooperativas en desastres naturales - Blog Coomeva
- Hoy no están solos
