
Desde el 2015, los lideres mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para solucionar situaciones como la pobreza, el desempleo, el cambio climático, entre otros. Y a esto le llamaron ODS Objetivos de desarrollo sostenible. Y plantearon que con el compromiso de todos lograríamos en el 2030 un impacto positivo en el mundo. Pero con la llegada de la pandemia y las adversidades económicas, esta meta, se ve cada vez más lejana, sin embargo, NO es imposible.
Por esto, hay 5 acciones diarias que puedes integrar en tu cotidianidad y ser parte del cambio que necesitamos:
- Investigar y buscar información sobre los problemas o situaciones que enfrenta nuestra comunidad, barrio o ciudad e identificar con qué causa sentimos empatía y en la cual podemos contribuir con acciones positivas. Entender la problemática es la clave para definir las soluciones adecuadas.
- Identificar si estamos consumiendo de más: Hoy en día con las redes sociales y con la diversidad de productos que encontramos en el mercado, además de las fuertes campañas de publicidad, caemos en practicas de consumo exagerado e innecesario, por lo que es bueno “ponerse las gafas” de la conciencia ambiental y pensar dos veces antes de hacer una compra, de esta forma estaremos reduciendo el gasto de recursos naturales y la contaminación con desechos.
- Si tienes empleados domésticos o tienes una empresa, procura que estas personas cuenten con su aseguramiento y sus condiciones dignas de trabajo, esto ayudaría a solucionar las barreras que tienen muchas personas trabajadoras a condiciones de vida adecuada y a salir de la pobreza.
- Educa a las personas de tu entorno: Hazles saber que existen prácticas ambientales y sociales que podemos desarrollar en nuestra cotidianidad y que son necesarias para nuestra propia subsistencia. Por ejemplo: Fomentar el ahorro de agua, las compras de forma consciente, el cambio de electrodomésticos a aquellos que consumen menos energía, son algunas de las acciones que puedes sugerirles.
- Haz un cambio a la vez: No se trata de obsesionarnos con el tema, pero sí podemos trazarnos un objetivo o una acción diaria y medir cómo nos hace sentir ser parte de la solución y no del problema, además podemos medir económicamente cómo nos impactan estas acciones y así sentirás una motivación adicional.
Ser un agente de cambio más que dinero, implica compromiso y voluntad, además se puede convertir en nuestro propósito de vida y darnos la satisfacción de pasar por este mundo no solo recibiendo sino aportando.
