Comprar vivienda representa uno de los pasos financieros más importantes para una persona o una familia.

Por eso, después de un terremoto, la pregunta no debería ser únicamente cuánto cuesta el inmueble o cuánto será la cuota mensual, sino también qué tan segura, legal y adecuada es la vivienda que estamos pensando adquirir. La coyuntura nos recuerda que comprar bien significa informarse antes de comprometer nuestros ahorros y nuestro patrimonio.
El primer aspecto que debemos revisar es la seguridad de la construcción.
- En Colombia existen requisitos de construcción sismorresistente establecidos en la NSR-10, cuyo propósito es proteger la vida humana, reducir pérdidas materiales y garantizar la estabilidad de las edificaciones frente a sismos. Antes de comprar una vivienda nueva o usada, es importante preguntar por las condiciones técnicas de la edificación, su licencia de construcción y, cuando corresponda, los estudios que permitan conocer las características del terreno y de la estructura.
En una vivienda usada, la revisión debe ser aún más cuidadosa.
- Grietas, fisuras, inclinaciones, humedad o modificaciones realizadas sin criterio técnico pueden ser señales que requieren valoración profesional. No todas las grietas significan un problema estructural, pero tampoco deben ignorarse. Ante cualquier duda, contar con un profesional competente puede evitar una decisión costosa y difícil de revertir.
Es fundamental revisar la situación jurídica del inmueble.
- Antes de entregar dinero, conviene verificar la información registral, conocer las condiciones de la negociación y leer cuidadosamente la promesa de compraventa antes de firmarla. De igual manera, debemos asegurarnos de que las características, áreas y condiciones ofrecidas correspondan con la documentación del inmueble.
La seguridad financiera es otro punto clave.
- El entusiasmo por tener casa propia puede llevarnos a asumir una deuda superior a nuestra capacidad real. Antes de comprar debemos calcular no solo la cuota inicial y la mensualidad del crédito, sino también gastos de escrituración, registro, seguros, impuestos, administración, mantenimiento y posibles adecuaciones. Una vivienda debe convertirse en patrimonio y tranquilidad, no en una fuente permanente de sobreendeudamiento.
Comprar vivienda es cumplir un sueño, pero hacerlo de manera responsable significa investigar, preguntar, comparar y buscar asesoría cuando sea necesario. Y si estás dando este importante paso, en Coomeva puedes encontrar alternativas para hacer realidad el sueño de tener vivienda propia. Conoce las opciones disponibles aquí en Coomeva.
Y una vez tengas tu hogar, protégelo frente a situaciones inesperadas. Porque construir patrimonio también significa cuidarlo y protegerlo.
