El sueño es indispensable para el funcionamiento integral del ser humano. Para que ese sueño brinde un descanso eficiente, es necesario implementar la higiene del sueño, que comprende un conjunto de hábitos y condiciones ambientales cuyo propósito es facilitar un reposo sin interrupciones.
Factores como el estrés, hiperconectividad y la exposición en forma prolongada a las pantallas antes de dormir han generado cambios en los hábitos de descanso a tal punto que las personas duermen menos cantidad de horas y más “activados”.
Para un descanso adecuado se recomienda:
- Más espacio y menos interrupciones puesto que durante la noche realizas cambios posturales;
- Renovar el colchón cada 8 a 10 años, ya que va perdiendo firmeza y capacidad de soporte generando que despiertes con dolor lumbar, rigidez cervical;
- Cuidar la almohada y renovarla cada dos años porque con el uso va perdiendo firmeza y capacidad de soporte de la columna cervical;
- Una habitación oscura, silenciosa, fresca y ordenada para favorecer un descanso más profundo;
- Evitar el uso de pantallas, es decir, sin televisor, ni computador, ni portátil ni celular;
- Dormir de costado, del lado izquierdo;
- Tener un horario para dormir que sea continuo y un horario para despertar;
- No ingerir cafeína ni alcohol cuatro horas antes de acostarte;
- Evitar comidas abundantes antes de dormir;
- Usar tu cama específicamente para dormir;
- Realizar actividad física regular;
- Evitar dormir durante el día;
- Realizar una actividad relajante como leer, escuchar un pódcast o estar en silencio;
La clave de la higiene del sueño está en la constancia y en comprender que el descanso no empieza cuando te metes en la cama sino mucho antes, por lo cual debes crear un ambiente adecuado y preparar tu cuerpo y mente de manera progresiva para dicho descanso.
Dormir bien no es un lujo, sino una necesidad para conservar la salud, ya que un adecuado descanso garantiza la recuperación del organismo, la regeneración de tejidos y el mantenimiento del equilibrio de funciones esenciales tanto a nivel físico como mental.
Durante el sueño, el cuerpo, además:
- Activa procesos de reparación celular;
- Elimina toxinas cerebrales;
- Produce anticuerpos;
- Mejora la capacidad inmunológica
- Favorece la regulación hormonal;
Por lo anterior, el no dormir suficiente puede desencadenar innumerables problemas de salud. Es importante, tener en cuenta que las necesidades de sueño varían según la edad:
- Recién nacidos duermen la mayor parte del día;
- Adolescentes, requieren entre 9 y 12 horas;
- Adultos, entre 7 y 9 horas;
- Adultos mayores; un promedio de 6 horas;

Cuida tu bienestar implementando una adecuada higiene del sueño. Explora sobre otras recomendaciones para fortalecer tu bienestar, siguiendo a Coomeva en redes sociales: Facebook, Instagram, y X (antes twitter).
