Cuando hablamos de construir una sociedad más justa y de fortalecer el tejido empresarial desde la solidaridad, las palabras deben traducirse en acciones concretas no solo en una idea aspiracional o un post en instagram.

Abrir oportunidades laborales a mujeres víctimas de violencia de género no es simplemente una iniciativa de responsabilidad social o un gesto de empatía; es una estrategia de transformación profunda que permite restaurar la dignidad humana y, al mismo tiempo, aportar un valor invaluable a las organizaciones.
Para una mujer que ha vivido situaciones de violencia o vulnerabilidad, conseguir un empleo formal va mucho más allá de recibir un sueldo a fin de mes. Representa la conquista de su independencia económica, el factor más determinante para romper de manera definitiva los ciclos de abuso y dependencia permitiéndole principalmente:
- Contar con ingresos propios que le permitan salir de un entorno violento
- Costear su educación que fortalece su perfil profesional
- Acceder a una vivienda digna
- Reconstruir un proyecto de vida con autonomía y seguridad.
Cuando le das una oportunidad laboral a una mujer en esta condición, no solo estás contratando a un colaborador: estás transformando radicalmente la realidad de todo su núcleo familiar.
Pero el impacto no termina allí. Desde la perspectiva de la gestión empresarial moderna, integrar a este talento aporta un nivel de resiliencia, compromiso y lealtad institucional excepcional. Además, la legislación colombiana premia y fomenta este compromiso social con beneficios económicos claros para los empleadores.
- De acuerdo con la Ley 1257 de 2008 y sus decretos reglamentarios, las empresas que contraten a mujeres víctimas de la violencia comprobada tienen derecho a deducir de su impuesto sobre la renta hasta el 200% del valor de los salarios y prestaciones sociales pagados durante el periodo gravable. Se trata de un esquema en el que la rentabilidad tributaria y el sentido humano se alinean perfectamente.
Adoptar este modelo de contratación demuestra que la economía solidaria y la competitividad empresarial pueden ir de la mano. Las empresas que abren sus puertas a la inclusión no solo optimizan su carga fiscal, sino que envían un mensaje contundente al mercado sobre sus valores y su cultura organizacional.
Para aprovechar estas herramientas y estructurar una gestión humana responsable e incluyente, Coomeva acompaña a su comunidad de asociados y empresarios a través de sus programas de formación y capacitación en actualización tributaria, laboral y legal. Con Coomeva obtienes la orientación que necesitas para aplicar correctamente estos beneficios e impulsar el crecimiento de tu empresa con impacto social.
