Un domingo por la mañana, mi hija encontró mi billetera. Sacó los billetes uno por uno, los sopló como si fueran velitas de cumpleaños y los ordenó en el piso. Cuando llegué, me miró emocionada y me dijo: '¡Mami, hice lluvia de dinero!' Treinta y cuatro mil pesos regados por la sala... Ese día entendí que la educación financiera en casa no puede esperar.
Soy Isabel Libreros, asociada de Coomeva hace cinco años, y esa escena ridícula y tierna al mismo tiempo fue el empujón que necesitaba para hacer algo que había postergado demasiado: enseñarle a mi hija el valor del dinero desde pequeño. El problema es que nadie nos enseña cómo enseñarles.
Yo crecí con la idea de que el dinero era un tema de adultos, algo que se entendía solo con los años.
Pero la OCDE tiene datos que lo cambian todo: los hábitos financieros se forman antes de los 12 años. Lo que un niño aprende sobre el dinero en su hogar antes de ir al colegio define en gran medida cómo va a manejar sus finanzas toda la vida. Toda... la... vida...
Fue entonces cuando descubrí la cuenta Coomevita.
Una cuenta de ahorros pensada para niños, que los involucra en el proceso de guardar, ver crecer su dinero y aprender que las metas grandes se construyen con pasos pequeños. La abrimos juntas, ella eligió cómo decorar su libreta y desde ese día el dinero dejó de ser algo misterioso para convertirse en algo emocionante.
- Ahora, cada vez que le doy su mesada semanal, lo primero que hace es separar una parte para ahorrar. No porque yo se lo ordene, sino porque ya entiende que ahorrando puede comprar lo que ella quiere cómo: la barbie de juguete que lleva tres semanas mirando con ojos de amor. Los niños aprenden cuando el aprendizaje tiene propósito real. Y una barbie de juguete es propósito suficiente.
Lo más valioso no es el dinero que ahorra; es que a los tres años ya sabe que el dinero no llueve... aunque lo intente con mi billetera. La cuenta Coomevita es solo el comienzo de una vida financiera sólida para tu familia.

