La música clásica: historia, compositores y cultura

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¿Crees que la música clásica no tiene lugar en tu vida? Yo creo que sí. La música clásica (también llamada en distintas áreas hispanohablantes, música académica, música de concierto, música docta, música culta, música erudita), es la corriente musical que se basa en la música producida o derivada de las tradiciones de la música litúrgica, y sobre todo, de la música secular de occidente, teniendo como foco Europa occidental, y que posee un referente de transmisión de tipo escrito, lo cual suele vincularse al carácter riguroso de su reproducción e interpretación. Abarca un periodo de tiempo desde el siglo XI hasta la actualidad, lo cual le permite permanecer a lo largo de los años, trascender a pesar del tiempo a pesar de tener muchos siglos de edad, lo que no impide que se siga escuchando, que se siga estudiando e interpretando.

Es esa trascendencia que nos ha permitido seguir escuchando esta música, que de alguna forma involucra a todo tipo de estrato social. Si recordamos que cuando éramos niños mirábamos los dibujos animados, algunas de las escenas están musicalizadas con apartes de obras de música clásica. Lo que sucede es que el niño no sabe qué tipo de música es, y puede que los adultos, que están con el infante, no sepan cómo se llama el segmento musical escuchado. Esto puede pasar en cualquier familia del mundo.

Música clásica

No yendo muy lejos, muchos de los infantes habrán visto el programa El Chavo del ocho. Su banda sonora es originaria de la composición Marcha Turca Op. 13 No. 4 de Beethoven. Dicha composición es parte de la obra teatral Las Ruinas de Atenas del escritor August Von Kotzebue. De niños, solo miramos o escuchamos lo que se nos presenta en televisión, sin saber el origen de aquellos temas.

Así mismo, la música clásica puede ser parte de los momentos más emotivos o tristes de la historia del ser humano. Si nos centramos en una fiesta de quince años, comúnmente se escoge el vals El Danubio Azul de Johan Strauss. Algunos asistentes pueden conocer el nombre del tema, pero no su compositor. Habrá otros que sí sepan los dos datos, pero muchas veces, el entorno de las fiestas buscan más los géneros bailables, por considerarse que la música clásica es muy seria. Y si hablamos de temas serios, podemos encontrar que esta música tiene que ver en eventos como los funerales católicos. En la misa de exequias, los músicos pueden escoger cantar una parte, lo que comúnmente se conoce como el Himno a la Alegría para el momento en que se entra el féretro al templo. Pero lo que muchos no saben, es que este himno es un poema del filósofo alemán Friedrich Schiller, y que forma parte del cuarto movimiento de la Sinfonía No. 9 en D Menor, Op. 125 de Beethoven.

Pero si se quiere expresar la culminación de un proyecto, algunas personas cantan en tono lírico “¡aleluya!”, consecutivamente. Muchos lo harán porque otros lo hacen, pero algunos saben que esta expresión es originaria del oratorio El Mesías HWVV 56 de George Frideric Häendel.

Otro punto importante a destacar de la música clásica, es que la mayoría de instrumentos que se utilizan en este género, se tocan también en los otros géneros. Esto permite que se puedan hacer arreglos musicales de dichos géneros en estilo sinfónico. Es así como la Orquesta Sinfónica de Londres ha tocado la música de Michael Jackson, o que la Orquesta Filarmónica de Bogotá haya tocado música del Joe Arroyo. En realidad, la mayoría de los géneros musicales se pueden interpretar en otras formas musicales. Son los autores, arreglistas y músicos quienes ponen su empeño para que el público se sienta atraído, y sienta la obra musical lo más parecido a la composición original.

Pero para lograr todo esto, los músicos deben disfrutar de lo que hacen a pesar de sus dificultades. Es el caso de Beethoven, quien con su sordera compuso la ya mencionada Novena Sinfonía. Otros músicos del periodo Barroco de la música clásica, fueron Bach y Häendel quienes finalizaron su vida ciegos, pero que dejaron un legado con su música. Todos ellos son ejemplo de superación en el que la discapacidad no les impidió dejar un legado musical incomparable.

No podemos dejar tampoco el hecho del estado de ánimo de los compositores. Beethoven, por ejemplo, era de un carácter agrio, pero compuso sinfonías que la gran mayoría de la humanidad ha conocido. Pero si mencionamos a Joseph Haydn, era de un temperamento totalmente opuesto al de Beethoven. A Haydn le gustaba hacer bromas, y es por eso que les gastó una a los asistentes que se quedaran dormidos en su concierto. En su Sinfonía No. 94 en Sol Mayor, llamada “La Sorpresa” o “Del Golpe de Timbal”, Haydn pensó en que dicho instrumento sonara de una manera súbita y fuerte, de tal manera que despertara al asistente más dormilón que hubiera en la sala de conciertos.

Como conclusión, podemos decir que la música clásica tiene aspectos interesantes a observar. Los que he mencionado son solo unos apartes que muestran que detrás de una composición hay una historia, y detrás de esa historia hay un ser humano lleno de vivencias buenas, malas, difíciles, pero que en su interior hay la ilusión de juntar sonidos que cuentan esas experiencias.

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