Cuando la tierra tiembla, la comunidad nos sostiene

Publicado el 10 de septiembre del 2026 | Por: Laura Valentina Duque López
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El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en Chocó sacudió al occidente del país y, con él, sacudió también muchas certezas que dábamos por sentadas.

Ese día entendí que hay cosas que no se planean con anticipación, simplemente pasan y nos recuerdan qué tan frágiles y valiosas son las rutinas que damos por hechas.

En los días siguientes, entre las réplicas y las noticias, noté algo en mí y en las personas a mi alrededor,una necesidad genuina de conectar. Llamadas a familiares que hacía tiempo no llamábamos, mensajes preguntando "¿Estás bien?" a personas con las que casi no hablábamos. El miedo compartido, paradójicamente, nos acercó, y me hizo valorar vínculos que a veces damos por descontados en el día a día. Fue justo en esos días cuando entendí, desde un lugar distinto, por qué llevo casi tres años siendo parte de Coomeva

Ser coasociada no es solo tener acceso a unos servicios; es pertenecer a una comunidad que se sostiene sobre la ayuda mutua. Ver cómo asociados y compañeros de trabajo se organizaban para apoyarse me recordó que ese principio cooperativo del que tanto hablamos no es un discurso, es algo que se vive cuando de verdad se necesita

También me hizo pensar en algo que solemos posponer:

la preparación real ante una emergencia. No tenía un plan familiar claro, ni sabía qué llevar en una mochila de emergencia ni dónde reunirnos si algo pasaba estando separados. Investigar esto no fue un ejercicio de miedo, sino de cuidado, y me hizo valorar aún más contar con servicios como los que Coomeva ofrece a sus asociados en salud y bienestar, esos que uno espera no necesitar pero que dan tranquilidad saber que están ahí.

Más allá de lo material, el terremoto también dejó una pregunta más profunda dando vueltas: 

¿Estoy dedicando mi tiempo a lo que realmente me importa? Cuando la tierra tiembla, las prioridades se ordenan solas por un momento. Y aunque esa claridad tiende a diluirse con los días, vale la pena anotarla mientras está fresca.

Algo que también aprendí es que está bien sentir ansiedad o inquietud después de un evento así, incluso si no vivimos directamente la emergencia. Reconocerlo, hablarlo y apoyarse en la comunidad cercana, incluida la que encontramos como asociados, es parte de procesar lo vivido de forma sana.

Hoy semanas después, quiero quedarme con eso; la importancia de estar preparados, de cuidar los vínculos que tenemos y de no dar por sentado lo que hoy parece estable. Ser parte de una cooperativa Coomeva me lo confirmó de una forma concreta este año... Cuando la tierra tiembla, es la comunidad la que nos sostiene.

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