
La obesidad es una de las principales crisis de salud pública del siglo XXI.
Según la World Obesity Federation, más de 1.000 millones de personas viven con obesidad en el mundo, y se proyecta que esta cifra seguirá aumentando. En Colombia, los datos del Ministerio de Salud indican que 26 % de los adultos presentan obesidad, mientras que cerca del 64 % tienen exceso de peso. Estas cifras reflejan un problema que afecta la calidad de vida y aumenta el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles.
Los estudios recientes han puesto en debate dos grandes paradigmas:
- Modelo de Balance Energético (MBE): sostiene que la obesidad ocurre cuando la ingesta energética supera al gasto. Disminuir la ingesta de energía "comer menos" y aumentar el gasto energético "moverse más" ha sido el paradigma clásico de la etiología de la obesidad. El debate actual se ha dirigido a que esta noción no ha sido lo suficientemente aceptada por la población o que se trata de un paradigma erróneo o inexacto.
- Modelo Carbohidratos-Insulina (MCI): plantea que los carbohidratos refinados y/o los alimentos ultraprocesados elevan la insulina, favoreciendo el almacenamiento de grasa y generando hambre adicional. Aunque atractivo, estudios clínicos han refutado varias de sus predicciones, mostrando que es demasiado “simplista”.
Ambos modelos coinciden en señalar el impacto negativo de los alimentos ultraprocesados y ricos en azúcares simples, lo que refuerza la necesidad de cambios en los hábitos alimentarios.
- Agonistas del receptor GLP-1: como Liraglutida y Semaglutida, han demostrado reducir el peso corporal y mejorar la glucemia, además de beneficios cardiovasculares y hepáticos. Terapias Multiagonistas: moléculas como Tirzepatida, Survodutida, Mazdutida, Retatrutida, Cagrilintida-Semaglutida y Amicretina actúan sobre múltiples receptores hormonales, mostrando mayor eficacia en la reducción de peso y en la mejora de comorbilidades. Combinaciones farmacológicas: como Fentermina-topiramato o Naltrexona-Bupropión, que ayudan a controlar el apetito y los antojos.
Lo más relevante es que muchos de estos fármacos muestran efectos beneficiosos independientes de la pérdida de peso, como mejoras en la función cardiovascular, renal y hepática, lo que abre la puerta a un manejo más integral y personalizado.
La obesidad es una enfermedad multifactorial que requiere un abordaje integral. Los modelos MBE y MCI ofrecen marcos explicativos útiles, aunque incompletos, y la evidencia epidemiológica en Colombia y el mundo subraya la urgencia de políticas públicas efectivas. El tratamiento debe combinar estrategias farmacológicas innovadoras con pilares no farmacológicos como dieta, ejercicio y educación, para lograr un impacto sostenible en la salud de la población.
Coomeva Cooperativa ofrece a sus asociados y familiares, el Servicio Básico Mutual en Salud y Coomeva Medicina Prepagada, para que consulten sobre estas estrategias de prevención disponibles para la obesidad.
