
Un terremoto no solamente puede destruir viviendas, edificios y negocios.
También puede dejar a muchas personas sin su principal fuente de ingresos. Después del sismo ocurrido el 10 de agosto de 2026, muchas familias tuvieron que enfrentar daños materiales, pérdida de empleo, suspensión de contratos y dificultades para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, servicios públicos y educación.
Ante una situación de esta magnitud, la recuperación no debe depender únicamente de cada persona. El Estado, las empresas, las organizaciones sociales y las entidades financieras y solidarias pueden contribuir a que las familias afectadas tengan una oportunidad para salir adelante.
Una de las medidas adoptadas por el Gobierno colombiano fue el Decreto Legislativo 1417 de 2026, que estableció medidas extraordinarias para proteger el empleo y los ingresos de las personas trabajadoras damnificadas por el terremoto. Entre ellas se encuentran apoyos para el pago de nómina, protección económica para trabajadores cesantes damnificados y medidas laborales temporales. Además, el decreto contempla, bajo determinadas condiciones, el retiro parcial de cesantías para trabajadores cuyo contrato haya sido suspendido como consecuencia de la emergencia.
También existen mecanismos como el FOSFEC, administrado por las Cajas de Compensación Familiar. Este sistema busca apoyar a las personas que pierden su empleo mediante beneficios relacionados con seguridad social, capacitación, orientación laboral y, cuando se cumplen los requisitos establecidos, beneficios económicos.
En este proceso también pueden participar entidades solidarias como Coomeva. Su Fondo de Solidaridad contempla amparos relacionados con situaciones como desempleo, disminución del ingreso e incapacidad, dependiendo del plan y de las condiciones de cada asociado. Coomeva también ofrece asistencias y mecanismos de apoyo que pueden ser útiles durante momentos difíciles.
De igual manera, existen alternativas financieras para situaciones de calamidad. Por ejemplo, Bancoomeva contempla un Crédito de Calamidad para asociados que puedan demostrar la situación presentada y cumplan los requisitos correspondientes.
La sociedad también tiene un papel fundamental.
Las comunidades pueden organizar redes de apoyo, compartir información sobre ayudas disponibles, acompañar a las familias afectadas y promover oportunidades de empleo. Las alcaldías, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), las Cajas de Compensación y otras instituciones deben trabajar de manera coordinada para que las ayudas lleguen realmente a quienes las necesitan. La UNGRD cuenta además con mecanismos de registro y atención para las personas damnificadas.
- En conclusión, después de una calamidad no solamente se necesita reconstruir edificios: también es necesario reconstruir las oportunidades de las personas. Conocer los derechos, los subsidios, los seguros, los amparos y las alternativas de apoyo puede convertirse en una herramienta importante para que una familia afectada pueda recuperar poco a poco su estabilidad económica y laboral.
- Coomeva Solidaridad y Bancoomeva. Las condiciones de cada beneficio pueden variar según la situación y los requisitos establecidos.
