Las pruebas PISA 2025 confirmaron que Colombia sigue rezagada frente al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con un puntaje de 381 en matemáticas y 399 en lectura, muy por debajo de los estándares internacionales. Aunque ciencias mostró una leve mejora con 414 puntos, el diagnóstico global revela que la mayoría de los países latinoamericanos enfrentan dificultades similares, lo que plantea un reto estructural para la región.
Las pruebas PISA, creadas en el año 2000 por la OCDE, evalúan cada tres años las competencias de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. Su objetivo es medir la capacidad de aplicar conocimientos en situaciones reales, más allá de la memorización. Desde su inicio, se han convertido en un referente mundial para diagnosticar la calidad educativa y orientar políticas públicas.
El historial de PISA muestra que los países asiáticos, como Singapur, Japón y Corea del Sur, suelen liderar los resultados, mientras que varias naciones europeas mantienen desempeños sólidos. En contraste, América Latina ha enfrentado dificultades persistentes para alcanzar los niveles mínimos de desempeño. En la edición de 2025, ningún país de la región logró mejoras significativas respecto a 2022, lo que refleja un estancamiento preocupante.
En el caso de Colombia, los resultados evidencian un panorama complejo. En matemáticas, el 71% de los estudiantes no alcanzó el nivel 2, considerado el umbral básico de competencias, mientras que en lectura el 54% tampoco logró superar ese estándar. Solo el 1% de los jóvenes alcanzó los niveles más altos de desempeño, frente al 8% en promedio de la OCDE. En ciencias, aunque hubo un leve avance, la mitad de los estudiantes sigue sin llegar al nivel mínimo esperado.
El diagnóstico global muestra que la brecha entre América Latina y los países desarrollados persiste y se amplía en áreas críticas como matemáticas. La pandemia, la desigualdad social y el acceso limitado a recursos pedagógicos han sido factores que explican parte de este rezago. En Colombia, además, la expansión de la educación secundaria a estudiantes de contextos vulnerables ha incrementado la cobertura, pero también ha evidenciado las carencias en calidad y equidad.
Ante este panorama, es fundamental que actores sociales y económicos se vinculen al fortalecimiento educativo. Coomeva Cooperativa, con su oferta educativa y programas de formación, puede convertirse en un aliado estratégico de la comunidad académica. Su capacidad para articular proyectos de capacitación, promover el acceso a recursos de aprendizaje y apoyar iniciativas de innovación pedagógica representa una oportunidad para complementar los esfuerzos del Estado y las instituciones educativas.

La participación de organizaciones como Coomeva puede ayudar a cerrar brechas, impulsar competencias clave y preparar mejor a los jóvenes para enfrentar los retos del siglo XXI.
