Muchos negocios con buenas ventas, productos atractivos y clientes fieles terminan cerrando no por falta de ingresos, sino por una mala gestión del flujo de caja. Este problema suele pasar desapercibido hasta que ya es tarde: cuando no hay dinero para pagar nómina, proveedores o impuestos. Entender cómo se mueve el efectivo es tan importante como vender.

Uno de los errores más comunes es asumir que vender equivale a tener liquidez. En la práctica, muchas ventas se hacen a crédito, con pagos a 30, 60 o incluso 90 días. Mientras tanto, los gastos siguen llegando puntualmente. Esta diferencia entre lo que se factura y lo que realmente entra a la caja genera una falsa sensación de estabilidad.
Cuando no se tiene claridad sobre los tiempos de cobro, el negocio puede crecer en el
papel, pero ahogarse en la realidad financiera.
Más allá de los costos evidentes, existen gastos que suelen subestimarse: impuestos, mantenimiento, comisiones, intereses, reposiciones de inventario o aumentos inesperados en servicios. Ignorar estos egresos distorsiona el flujo de caja y deja al negocio sin margen de maniobra.
La falta de previsión hace que cualquier imprevisto se convierta en una crisis.
Este error es especialmente frecuente en emprendimientos pequeños. Usar la caja del negocio para cubrir gastos personales rompe cualquier control financiero. Sin límites claros, es imposible saber si la empresa realmente es rentable o si solo está sosteniendo gastos del día a día.
Separar cuentas no es un formalismo: es una necesidad para la supervivencia del negocio.
Expandirse sin evaluar el impacto en el flujo de caja puede ser fatal. Más ventas suelen implicar más inventario, más personal y más gastos operativos. Si el crecimiento no está acompañado de capital de trabajo suficiente, el negocio puede colapsar justo cuando parece ir mejor.
Tomar decisiones sin revisar el flujo de caja actualizado es como manejar a ciegas. Sin registros claros y revisiones constantes, los problemas se detectan cuando ya no hay solución.

Un manejo sano del flujo de caja requiere educación financiera, planificación y apoyo. Contar con programas de formación, acompañamiento empresarial y soluciones de ahorro y financiación, como los que impulsa Coomeva, permite a los emprendedores tomar decisiones más sólidas y anticiparse a los riesgos.
Fortalecer la gestión financiera no solo protege al negocio, también brinda tranquilidad,
estabilidad y una base real para crecer de manera sostenible.
Referencias
1. Harvard Business Review. (2022). A Refresher on Cash Flow.
2. OECD. (2021). Financial literacy and small business resilience.