Aprender a hacer pausas: clave para mejorar tu bienestar

Publicado el 24 de agosto del 2026 | Por: Laura Valentina Duque
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Durante mucho tiempo creí que para cumplir mis metas debía estar ocupada todo el tiempo. 

Entre el trabajo, los estudios, los proyectos personales y las responsabilidades del día a día, sentía que siempre había algo más por hacer. Si terminaba una tarea, inmediatamente buscaba la siguiente. Descansar parecía un lujo y, muchas veces, incluso me hacía sentir culpable.

Sin darme cuenta, empecé a medir mi productividad por la cantidad de actividades que lograba completar en una jornada. Pensaba que avanzar significaba ir cada vez más rápido. Sin embargo, este año entendí que también existe otra forma de crecer: aprender a hacer pausas y escuchar lo que nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan.

Después de vivir experiencias que cambiaron mi rutina y me permitieron salir de mi entorno habitual, regresé con una perspectiva diferente. Descubrí que los momentos de descanso no representan tiempo perdido. Al contrario, son espacios que nos ayudan a recuperar energía, organizar las ideas y volver a nuestras responsabilidades con mayor claridad y motivación.

Comencé a disfrutar nuevamente de actividades sencillas que antes pasaban desapercibidas.

Salir a caminar sin mirar el reloj, entrenar con calma, compartir una conversación con mi familia o simplemente dedicar unos minutos para leer dejaron de ser actividades secundarias y se convirtieron en hábitos que fortalecen mi bienestar. Comprendí que esos pequeños momentos también hacen parte de una vida equilibrada.

La Organización Mundial de la Salud afirma que el bienestar está relacionado con la salud física, mental y social. Esa definición me hizo reflexionar sobre la importancia de construir rutinas que incluyan espacios para descansar, fortalecer nuestras relaciones y realizar actividades que nos permitan sentirnos bien. Cuidarnos no debería ser una recompensa cuando terminamos todas nuestras obligaciones; debería ser una prioridad que nos acompañe todos los días.

Como asociada de Coomeva, valoro las iniciativas que promueven el bienestar integral y nos recuerdan que la calidad de vida también se construye a través del deporte, la recreación y los espacios para compartir con quienes más queremos. Son oportunidades que nos invitan a encontrar un equilibrio entre nuestras responsabilidades y aquello que alimenta nuestra tranquilidad.

Hoy sigo teniendo metas y proyectos que me motivan, pero ya no siento la necesidad de correr todo el tiempo. Aprendí que avanzar también significa detenerse cuando es necesario, recuperar fuerzas y continuar el camino con una mirada más serena. Porque el verdadero bienestar no consiste en hacer más cosas, sino en vivirlas con mayor conciencia y disfrutar cada etapa del proceso.

A veces, la mejor manera de avanzar es regalarnos el tiempo necesario para cuidar de nosotros mismos.

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