Equidad de género en Colombia: lo que aprendí siendo el único hombre en la oficina


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Trabajo desde hace varios años en una oficina donde —curiosamente— soy el único hombre. El resto del equipo lo integran mujeres talentosas, dedicadas, creativas y con un desempeño profesional que muchas veces supera los esquemas tradicionales. Esta experiencia me ha puesto en primera fila para valorar lo mucho que aporta la perspectiva femenina y lo injusto que sería ignorarlo. En un país como Colombia, promover la equidad de género no es simplemente una cuestión de justicia social: también es clave para el bienestar organizacional y el desarrollo colectivo.

En mi oficina he visto cómo mis compañeras lideran proyectos, cumplen con responsabilidades exigentes y demuestran una capacidad admirable para resolver problemas, innovar y coordinar equipos —sin buscar protagonismos, simplemente con trabajo y dedicación. Esa realidad cotidiana me demuestra que cuando se les dan oportunidades iguales, las mujeres pueden destacarse tanto —o más— que cualquier hombre. Pero sabemos que esa no es siempre la norma: las estadísticas nacionales muestran desigualdades persistentes. 

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Por qué la equidad de género importa — incluso para quienes somos hombres

Talento desaprovechado si no hay paridad: Según datos recientes, aunque las mujeres colombianas tienen niveles educativos cada vez más altos, su participación laboral es significativamente menor que la de los hombres, lo que revela barreras estructurales.

Mejora del ambiente laboral: Equipos diversos en género aportan visiones distintas, mayor creatividad, mejores soluciones interpersonales y una cultura de respeto. En mi oficina este ambiente se percibe, se nota en la colaboración, en la empatía y en resultados más sólidos.

Justicia e igualdad de oportunidades: No debe importa el género: lo esencial es la capacidad, el compromiso y el desempeño. Al reconocer el valor de mis compañeras, siento que estamos construyendo algo más justo, más humano y más equitativo.

Qué he aprendido trabajando en un equipo predominantemente femenino

Liderazgo sin estereotipos: Mis compañeras muestran liderazgo desde la responsabilidad, la colaboración y el respeto, no desde la dominación. El éxito no tiene género.

Énfasis en habilidades blandas: Comunicación, empatía, organización, colaboración —a menudo infravaloradas— son clave para el éxito colectivo. Esto refuerza que en una organización no solo hay que valorar resultados cuantificables, sino también cultura, bienestar y compromiso

Para mí, ser “el único hombre en la oficina” no es una posición de privilegio, sino una responsabilidad: la de escuchar, aprender, valorar y ser un aliado. Una Colombia más igualitaria no solo es posible: ya existe en muchos lugares de trabajo —y el reto es ampliarla.

Si estas pasando por momentos difíciles y sientes injusticias de género que afectan tu bienestar, el apoyo psicológico es primordial, en mi experiencia los psicólogos de Coomeva Medicina Prepagada son los mejores y están a nivel nacional, te invito a conocer más.

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