
Durante años, muchas conductas que perpetúan la desigualdad se han normalizado: comentarios que parecen inofensivos, roles impuestos, silencios que se justifican. Hoy sabemos que estas prácticas no son naturales ni inevitables; son expresiones de inequidad que debemos desaprender para construir entornos más justos en nuestra sociedad e incluso en nuestros hogares.
Porque no se trata de privilegios, sino de respeto. Significa garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades, voz y dignidad. Implica reconocer que ninguna relación, entorno o institución debe sostenerse sobre el miedo, el control o el silencio. La equidad es la base para relaciones sanas, organizaciones sostenibles y comunidades más fuertes.
Como asociada a Coomeva, puedo dar fe de que este compromiso está en el centro de nuestra identidad cooperativa. Ser parte de una cooperativa significa creer en la solidaridad, la democracia y la igualdad como principios que guían nuestras decisiones. Por eso, la Política de Equidad de Género que promueve Coomeva no es solo un documento: es una declaración de acción que se traduce en programas, capacitaciones y protocolos que buscan prevenir la violencia, garantizar la participación equitativa y rechazar cualquier forma de discriminación.
Porque la violencia de género no siempre se manifiesta en hechos extremos; muchas veces se oculta en actitudes cotidianas: interrupciones constantes, decisiones impuestas, comentarios que minimizan. Identificarlas es el primer paso para transformarlas.
Además, la equidad no es solo un tema social, es un factor clave para la competitividad y la sostenibilidad. Organizaciones que practican la igualdad generan mayor innovación, bienestar y confianza. En el modelo cooperativo, esto se traduce en comunidades más resilientes, donde cada voz cuenta y cada aporte suma.
Como parte del movimiento cooperativo, y como asociados, tenemos la responsabilidad de no replicar estas conductas, no justificarlas y no callarlas cuando las vemos. La equidad es un valor que se practica, y cada acción cuenta para construir espacios donde el respeto y la dignidad sean innegociables.
En Coomeva creemos que el amor no duele, que el respeto no se negocia y que la cooperación es el camino hacia una sociedad más equitativa. Porque cuando trabajamos juntos por la igualdad, transformamos vidas y fortalecemos el tejido social.
