La vida diaria está cada vez más mediada por pantallas. Mensajes, correos y redes sociales acompañan cada momento del día, incluso los espacios de descanso. Aunque la tecnología facilita tareas, su uso constante puede generar ansiedad, distracción y una sensación de urgencia. Frente a este escenario, la higiene mental digital se vuelve una herramienta clave para cuidar el bienestar emocional.

Recibir notificaciones de forma continua mantiene al cerebro en estado de alerta. Este estímulo constante dificulta la concentración, interrumpe el descanso mental y genera una sensación de presión por responder de inmediato. Con el tiempo, pueden aparecer irritabilidad, fatiga mental y dificultad para desconectarse, incluso fuera de los horarios laborales.
La sobreexposición a pantallas también reduce los momentos de pausa. Revisar el celular
de manera automática, sin una intención clara, se convierte en un hábito que consume
energía emocional y afecta la calidad del tiempo personal.
La higiene mental digital consiste en establecer hábitos conscientes para relacionarse de manera más saludable con la tecnología. No se trata de eliminar su uso, sino de regularlo para que no interfiera con el equilibrio emocional.
Este enfoque invita a tomar decisiones intencionales sobre cuándo, cómo y para qué se
usan los dispositivos, priorizando el bienestar mental por encima de la inmediatez.
Una de las acciones más efectivas es gestionar las notificaciones. Silenciar alertas innecesarias y definir horarios específicos para revisar mensajes ayuda a disminuir la sensación de urgencia constante.
También es recomendable establecer espacios libres de pantallas, especialmente al inicio
y al final del día. Estos momentos permiten que la mente descanse y favorecen un mejor
sueño.
Otra estrategia clave es reducir el consumo automático de contenido. Preguntarse si
realmente se necesita revisar una aplicación antes de hacerlo ayuda a recuperar el control
sobre el tiempo y la atención.
Practicar higiene mental digital no solo mejora la concentración, sino que también reduce el estrés y fortalece la relación con el entorno. Al disminuir la dependencia de estímulos digitales, se abren espacios para la calma, la reflexión y el disfrute de actividades presenciales.

Cuidar la salud mental en un entorno hiperconectado exige más que fuerza de voluntad: requiere información, apoyo y espacios que promuevan el equilibrio. Desde iniciativas enfocadas en el bienestar emocional hasta programas de prevención y orientación, Coomeva acompaña a las personas en la construcción de hábitos más saludables para su vida diaria.
Contar con este respaldo facilita tomar decisiones conscientes frente al uso de la
tecnología, reducir el impacto del estrés digital y fortalecer una relación más sana con el
tiempo, la atención y el bienestar personal.
Referencias
1. American Psychological Association. (2023). Technology and stress.
2. Organización Mundial de la Salud. (2022). Mental health in the digital age.