La infertilidad en los hombres es una condición que tiene un impacto muy relevante en muchas parejas que desean tener hijos, aunque con frecuencia no recibe la atención que merece. A nivel global, cerca del 15% de las parejas en edad reproductiva presentan dificultades para concebir, y en aproximadamente la mitad de estos casos el hombre tiene algún grado de afectación en su fertilidad, ya sea como único factor o en combinación con otras causas. Esto significa que entre el 7% y el 10% de los hombres en edad reproductiva pueden enfrentar problemas relacionados con su capacidad reproductiva.
La frecuencia de la infertilidad masculina puede variar según la región y está
relacionada con diversos factores, como la exposición a contaminantes
ambientales, el estrés, los hábitos de vida y la disponibilidad de servicios de salud.
En países con mayor desarrollo, se calcula que entre el 8% y el 12% de los
hombres presentan alteraciones en su fertilidad, mientras que en zonas con menor
acceso a atención médica las cifras pueden ser más elevadas debido a
infecciones no tratadas u otros factores de riesgo.

Desde el punto de vista médico, la infertilidad masculina se define como la dificultad para lograr un embarazo en la pareja después de un año de relaciones sexuales sin protección. Puede ser primaria, cuando el hombre nunca ha logrado concebir con su pareja, o secundaria, cuando ya ha habido un embarazo previo pero no se consigue nuevamente.
Esta condición también puede clasificarse según su origen. La infertilidad
pretesticular se relaciona con desequilibrios hormonales que afectan la producción
de espermatozoides. La infertilidad testicular se debe a problemas directamente en los testículos, como lesiones, infecciones o alteraciones genéticas. Por su
parte, la infertilidad postesticular ocurre cuando existen bloqueos o dificultades en
el traslado de los espermatozoides por los conductos correspondientes.
Las causas son múltiples e incluyen problemas hormonales, daño testicular por infecciones o tratamientos médicos, obstrucciones en los conductos, hábitos como el consumo de tabaco o alcohol, sobrepeso, estrés y condiciones genéticas como el síndrome de Klinefelter. En algunos casos, pese a los estudios realizados, no se logra identificar una causa clara.
El proceso de diagnóstico comienza con una valoración médica detallada que
incluye antecedentes de salud y estilo de vida. Posteriormente, se realizan
exámenes como el análisis de semen, estudios hormonales, ecografía testicular y,
cuando es necesario, pruebas genéticas. Todo este proceso es orientado por un
urólogo o especialista en fertilidad.
A pesar de lo complejo que puede parecer este panorama, existen alternativas de
tratamiento. Dependiendo del origen del problema, se pueden utilizar
medicamentos hormonales, procedimientos quirúrgicos o técnicas de reproducción
asistida como la inseminación artificial o la fertilización in vitro.
En este proceso, contar con orientación médica especializada es fundamental. Por eso, invitamos a nuestros lectores a conocer los servicios y canales de atención del Grupo Coomeva, donde podrán acceder a información, asesoría y atención en Urología y salud reproductiva, diseñados para acompañar a las parejas en su deseo de formar una familia.
Referencias bibliográficas
• World Health Organization. (2020). Infertility definitions and terminology. Recuperado de https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infertility
• Salud - Productos y servicios
• Kumar, N., & Singh, A. K. (2015). Trends of male factor infertility, an important cause of infertility: A review of literature. Journal of Human Reproductive Sciences, 8(4), 191-196. https://doi.org/10.4103/0974- 1208.170370
• Coomeva Salud. Información institucional sobre servicios de Urología y reproducción.
