
Los humedales se caracterizan por su disposición constante o temporal de agua, hecho que favorece el desarrollo de una amplia diversidad de fauna, flora y microorganismos. La importancia de los humedales radica en que son ecosistemas que poseen como componente esencial el agua.
El término humedal hace referencia a un estadio intermedio entre el medio seco y el húmedo, lo cual significa que no posee las características propias del medio terrestre ni del acuático.
El agua de los humedales puede ser salada o dulce. Son ejemplos de humedales, los pantanos, las ciénagas y los manglares.
Durante mucho tiempo los humedales fueron vistos como pantanos sin ninguna utilidad, y como un lugar para desarrollo de mosquitos e insectos transmisores de enfermedades. Actualmente, los humedales son considerados como hábitats que deben protegerse por sus valores ecológicos.
Características de los humedales
- Contener una gran diversidad biológica.
- Ser muy sensibles a las alteraciones.
- Tener ritmos de inundación, ya que muchos de estos dependen de las aguas de lluvia, otros se encuentran asociados a ríos o arroyos y otros son mantenidos por las aguas subterráneas. Lo que lleva a concluir que en períodos de sequía, los humedales suelen contener poca agua o estar secos.
- Ser zonas húmedas fluctuantes, cuyos períodos de sequía pueden prolongarse por varios años.
- Ser auténticos laboratorios naturales en los cuales se pueden estudiar procesos tanto geológicos como biológicos.
- Ser medios de subsistencia para las aves migratorias que los usan como estaciones de alimentación y descanso.
- Ser importantes sumideros de carbono, es decir, depósitos naturales de carbono. Estos sumideros contribuyen a la reducción de la concentración de gases efecto invernadero, por lo cual contribuyen a la mitigación del cambio climático.
Recomendaciones para garantizar la conservación de los humedales
- No dañar las plantas.
- Cuidar las especies silvestres.
- Colaborar con la conservación de los valores naturales y culturales, respetando a los seres vivos que habitan el humedal, recordando que cada especie desempeña un papel importante en el ecosistema.
- No colectar ninguna de las especies ni de flora ni de fauna, ya que algunas se encuentran en peligro de extinción.
- No verter basuras ni contaminantes en las fuentes de agua.
- Mantener limpio el humedal, disponiendo la basura en lugares destinados para esto.
- Reciclar o recuperar materias primas de residuos, evitando que estos contaminen las fuentes de agua.
- No permitir la tala de árboles, puesto que esta práctica provoca la pérdida de especies y erosión del suelo.
