El juego sin lugar a dudas es un elemento socializador, esencial en la infancia, mediante el cual se transmiten valores, costumbres, formas de relacionarse.

❖ Seguir instrucciones;
❖ Cooperar;
❖ Esperar su turno;
❖ Obedecer las reglas;
❖ Compartir y empatizar con otros;
Todo lo anterior, es requisito indispensable para el desarrollo de la actitud de solidaridad, competencia importante para que los infantes crezcan con un sentido de colaboración, participación y ayuda mutua entre los miembros de una comunidad o entorno. La solidaridad tan esencial en los entornos cooperativos puede fomentarse con los juegos cooperativos.
Los juegos cooperativos se diferencian de los demás juegos en que los jugadores no compiten entre sí, sino que se
esfuerzan por alcanzar un mismo objetivo.
✓ Buscar la participación de todos, sin exclusiones independiente de las características, condiciones, experiencia o habilidades;
✓ Generar un clima placentero orientado al logro de metas colectivas;
✓ Estar centrados en la unión y la suma de aportes individuales;
✓ Sus reglas flexibles;
✓ Estar enfocado en el proceso y no en el resultado final;
✓ Promover la unión y el nivel de aceptación entre sus integrantes;
La solidaridad como valor cooperativo nos obliga a ir más allá de nuestros intereses personales, nos invita a preocuparnos
por otros. Somos solidarios cuando somos conscientes que existen personas a las que podemos ayudar, y lo hacemos.
Podemos ser solidarios de diferentes formas, contribuyendo no sólo con dinero, sino con nuestro trabajo, conocimiento,
tiempo, dando estímulo y ánimo a quién lo necesita.
La solidaridad es un valor básico y fundamental para la convivencia pacífica de los diferentes grupos sociales y debe
fomentarse desde edad temprana en los individuos.
❖ Predica con el ejemplo, ayudando a tus vecinos, compartiendo con tus familiares, colaborando con una causa;
❖ Anima a tus hijos a compartir sus juguetes, libros, pertenencias;
❖ Asígnales tareas de colaboración con el hogar y/o con los demás integrantes de la familia;
❖ Enséñalos a escuchar, dialogar y encontrar soluciones justas cuando tenga pequeños inconvenientes con otros;
❖ Enséñales a ceder el asiento a las personas mayores en lugares públicos;
Haciendo de la solidaridad, algo cotidiano, enseñarás a tus hijos que cualquier oportunidad es un buen momento para hacer el bien y que cada acción, por pequeña que parezca puede marcar una gran diferencia positiva en la vida de otros.
Referencia
Huancas Sánchez, J. D. P. (2018). Los juegos cooperativos y el valor del respeto y solidaridad en los niños de cuatro años
de la IEIP.“Educando de Corazón”-Malacasí, Morropón, en el año 2015.
