Hubo una semana en la que tenía un entregable importante del trabajo para el lunes, un módulo de la maestría el sábado en Medellín, y el cumpleaños de mi papá el domingo. No dormí bien ninguna noche de esa semana. Eso no es productividad, eso es una señal:
Vivimos en una cultura que glorifica el"estar ocupado" como si fuera un mérito. Cuanto más llena tienes la agenda, más valioso parece lo que haces. Pero hay un límite muy delgado entre ser ambiciosa y agotarse; y cruzarlo no te hace más exitosa, te hace menos efectiva, menos creativa y con el tiempo, menos tú.
Cuando empecé a cursar mi maestría mientras trabajaba tiempo completo, tuve que aprender algo que no estaba en el syllabus (programa academico): a cuidarme activamente.
Lo primero que cambié fue mi relación con el descanso.
Antes lo veía como un premio para cuando terminara todo. El problema es que "todo" nunca termina. Hoy el descanso está en mi agenda, no en el sobrante. Una hora sin pantallas, una caminata, una conversación sin afán... esas cosas no me roban tiempo, me lo devuelven.
Lo segundo fue aprender a soltar la culpa.
Hay días en que no rindo al 100% en el trabajo. Hay semanas en que la maestría no recibe toda mi atención y hay momentos en que necesito estar con mi familia, y punto. Aceptar eso no es mediocridad, es realismo. Hoy soy más productiva no porque hago más, sino porque sé cuándo parar.
Lo tercero, y lo más difícil, fue pedir ayuda. Delegué en el trabajo.
Le dije a mi equipo cuando estaba al límite, avisé en casa cuando necesitaba silencio. Ese pequeño acto de vulnerabilidad cambió muchas cosas, entendí que pedir ayuda no me hace débil; me hace inteligente.
El burnout no llega de golpe, se acumula y cuando te das cuenta, ya llevas semanas funcionando en piloto automático, respondiendo correos sin pensar, sonriendo sin sentir. Si te identificas con algo de esto, no estás sola ni solo. Es más común de lo que admitimos.

Coomeva tiene programas de bienestar pensados para sus asociados: actividades de recreación, espacios de equilibrio físico y emocional, y una red de apoyo que te recuerda que trabajar bien empieza por estar bien. Explora esos beneficios los mereces.
