El 10 de agosto de 2026 quedará marcado para siempre en la historia del Valle y de Colombia.
No olvidaré cómo se sintió el piso moviéndose de una forma que nunca había vivido, y menos la noticia, unas horas después, de que mi edificio no podía volver a habitarse durante un largo tiempo. De un momento a otro, algo tan básico como saber dónde iba a dormir esa noche dejó de ser algo que daba por hecho. Fue en medio de esa incertidumbre que entendí algo que hasta entonces solo conocía en teoría: qué significa pertenecer de verdad a una cooperativa.

Y quiero contarte algo que a mí me cambió la forma de ver esto, porque no es un dato cualquiera: en el mundo, una de cada diez personas que tienen empleo trabaja en una cooperativa. No es un modelo pequeño ni un experimento social de nicho, es una forma de organizarse que ya sostiene la vida diaria de cientos de millones de personas, aunque casi nunca se hable de eso en voz alta.
Lo que hace distinto a ese modelo es simple de entender y difícil de replicar en otro lado:
quienes reciben el servicio son, en cierta forma, también sus dueños, y lo que se gana no se va para otro lado, se queda ahí mismo para seguir fortaleciendo a la misma gente que lo generó. Por eso, en momentos de crisis, las cooperativas suelen sostenerse mejor que muchas empresas tradicionales: no existen para generarle ganancias a alguien externo, existen para sostener a quienes las conforman, así que cuidarlas es, literalmente, cuidarse a uno mismo. Ahí está...
La enseñanza central:
el cooperativismo no es un beneficio adicional bonito de tener, es un modelo diseñado desde su origen para resistir mejor los momentos difíciles, porque el riesgo se reparte en lugar de recaer sobre una sola persona. Yo lo entendí de la forma más dura posible, viviendo una situación límite, pero no hacía falta un terremoto para que esa lógica ya estuviera funcionando silenciosamente en el día a día de miles de personas.
Si nunca lo habías visto así, te invito a explorar los beneficios que la Cooperativa Coomeva tiene disponibles para sus asociados. No son un extra que se activa solo en emergencias grandes, son la expresión concreta de esa misma lógica cooperativa funcionando todos los días. Porque el cooperativismo no se mide solo en épocas de calma, se mide en que, pase lo que pase, nunca estás enfrentando la situación completamente solo.
