Halloween suele asociarse con disfraces, dulces y películas de terror; pero detrás de los gritos y las historias de miedo hay algo más interesante:
sentir emociones intensas en un entorno seguro puede convertirse en una experiencia social, divertida y beneficiosa para el bienestar.
El miedo normalmente tiene mala fama. Queremos evitarlo, controlarlo y mantenerlo lejos. Sin embargo, cuando sabemos que estamos a salvo, experimentar un poco de miedo puede convertirse en entretenimiento. Es la diferencia entre estar frente a una amenaza real y entrar voluntariamente a una casa del terror sabiendo que, al final, la puerta de salida está ahí.
Un estudio publicado en la revista Emotion en 2026 analizó experiencias de miedo compartido en una atracción de terror y encontró sincronización fisiológica entre las personas que participaban juntas. Además, las parejas con vínculos más cercanos mostraron mayores niveles de sincronización. En otras palabras, pasar un susto acompañado puede convertirse en una experiencia que fortalece la sensación de conexión.
¿Por qué ocurre? Porque las experiencias intensas generan recuerdos. Como una fotografía que queda grabada con mayor fuerza cuando algo extraordinario sucede, compartir una emoción puede hacer que un momento se vuelva más memorable.
Y aquí aparece una idea interesante para Halloween: no se trata de buscar miedo por el miedo. Se trata de salir de la rutina.
Durante el año acumulamos reuniones, pendientes, pantallas y horarios. La recreación permite hacer justamente lo contrario: cambiar el ritmo, jugar, sorprenderse y compartir.
Una actividad diferente puede funcionar como una pequeña pausa mental; no resuelve todos los problemas, pero sí puede darle al cerebro un espacio para respirar.
- Además, divertirse no tiene edad: una película de terror, una actividad temática, una salida con amigos o una experiencia familiar pueden convertirse en oportunidades para fortalecer vínculos. Lo importante no es si el plan parece infantil o adulto, sino si consigue algo que la rutina muchas veces dificulta estar presentes.
La recreación funciona como una puerta entre dos mundos. De un lado está la obligación; del otro, el disfrute. Y cruzarla de vez en cuando no es perder el tiempo, es darle al bienestar un espacio dentro de nuestra agenda. Este Halloween, entonces, la pregunta puede ser diferente: en lugar de pensar solamente qué disfraz usar, ¿Por qué no pensar qué experiencia quieres vivir?
Coomeva Recreación y Turismo ofrece alternativas para disfrutar el tiempo libre, descubrir nuevas experiencias y compartir con las personas que hacen más divertida la vida. Porque viajar, entretenerse, conocer lugares y participar en actividades recreativas también son formas de cuidar nuestro bienestar. A veces necesitamos menos rutina y un poco más de sorpresa. Y quizá ese pequeño susto que estamos buscando para Halloween termine siendo exactamente la pausa que necesitábamos.

