El éxito financiero depende en gran medida de dos factores esenciales: ahorro y gestión de riesgos. Mientras que el ahorro proporciona estabilidad y margen de maniobra, la medición de riesgos ayuda a tomar decisiones estratégicas informadas. Juntos, estos elementos permiten ganancias más realistas y sostenibles.
El economista John Maynard Keynes argumentaba en su teoría del ahorro y la inversión que “el dinero ahorrado impulsa la economía cuando se canaliza adecuadamente hacia inversiones productivas”.
De acuerdo con Benjamin Graham, autor de El inversor inteligente, el ahorro es una herramienta esencial para gestionar el riesgo. Un inversor prudente debe destinar una parte de sus ingresos al ahorro antes de asumir riesgos con su capital.
Cuando se proyecta un margen de ganancia, es crucial evaluar los riesgos asociados. Sin una medición adecuada de riesgos, cualquier cálculo de rentabilidad puede ser engañoso.
Según Frank Knight, economista pionero en el estudio de la incertidumbre, los riesgos pueden clasificarse en:
Conclusión
El ahorro es el escudo financiero que permite estabilidad y crecimiento, mientras que la medición de riesgos es el faro que guía decisiones estratégicas. Ambos factores son esenciales para proyectar un margen de ganancia realista y sostenible. Como bien dicen Burton Malkiel y Charles Ellis en The Elements of Investing, “la clave del éxito financiero es mantener disciplina en el ahorro y tomar decisiones bien fundamentadas en la gestión de riesgos”.
Quienes integran estos principios en su planificación financiera logran mayor seguridad y éxito a largo plazo.
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