El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es una de las endocrinopatías más comunes en mujeres en edad reproductiva, representando un complejo desafío diagnóstico y terapéutico. Lejos de ser un simple problema ovárico, el SOP es un trastorno metabólico y hormonal crónico con profundas implicaciones para la salud a largo plazo.
Definición y prevalencia actual

El diagnóstico contemporáneo del SOP se basa principalmente en el Consenso de Rotterdam (2003), que exige la presencia de al menos dos de tres criterios clínicos y ecográficos.
Los tres criterios de Rotterdam son:
1. Oligo- o Anovulación (OA): Ciclos menstruales irregulares o ausencia de ovulación.
2. Hiperandrogenismo Clínico y/o Bioquímico (HA): Signos de exceso de andrógenos (ej. hirsutismo, acné severo, alopecia) o niveles elevados de andrógenos en sangre.
3. Morfología Ovárica Poliquística (OP): 12 o más folículos de 2-9 mm en uno o ambos ovarios, o un volumen ovárico aumentado.
La prevalencia del SOP se estima entre el 5% y el 10% de las mujeres en edad reproductiva a nivel mundial, lo que subraya su importancia clínica como problema de salud pública. Se estima que el subdiagnóstico es cercano al 70%.
Los Cuatro Fenotipos de SOP
La complejidad del SOP se manifiesta en sus cuatro fenotipos principales, cruciales para individualizar el tratamiento y la predicción de riesgos metabólicos.

La identificación del fenotipo es fundamental, ya que los fenotipos A y B presentan el mayor riesgo de desarrollar complicaciones metabólicas como resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y dislipidemia.
Herramientas diagnósticas esenciales
El diagnóstico del SOP es de exclusión y requiere una evaluación integral:
1. Evaluación Clínica: Historia menstrual detallada y valoración del hiperandrogenismo clínico (utilizando escalas como la Ferriman-Gallwey para medir el hirsutismo).
2. Laboratorio: Medición de andrógenos totales y libres, globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG), prolactina, TSH y pruebas de exclusión de hiperplasia suprarrenal congénita (17-hidroxiprogesterona). Dada la alta asociación, se recomienda la evaluación de la tolerancia a la glucosa, niveles de insulina y el perfil lipídico.
3. Ecografía Transvaginal: Se utiliza para evaluar la morfología ovárica poliquística. Los criterios ecográficos son relevantes, pero su uso es limitado en adolescentes debido a la alta prevalencia de morfología OP fisiológica en esa etapa.
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Bibliografía
1. Teede, H. J., et al. (2023). International evidence-based guideline for the assessment and management of polycystic ovary syndrome. Human Reproduction Update, 30(2), 241–279.
2. Escobar-Morreale, H. F. (2020). Polycystic ovary syndrome: definition, aetiology, diagnosis and management. Endocrinology and Diabetes, 108(2), 177–187.
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