Hablar de equidad de género implica mucho más que referirse a un ideal social. Es analizar las condiciones reales en las que viven millones de mujeres, identificar las barreras que aún persisten y proponer acciones concretas que permitan superarlas. Aunque Colombia ha dado pasos importantes en educación y participación laboral femenina, la brecha sigue siendo evidente en términos de seguridad, autonomía económica y acceso a oportunidades.
Los datos lo confirman. La Defensoría del Pueblo reportó 745 feminicidios en 2024, una cifra que muestra que la violencia basada en género continúa siendo una amenaza persistente. Y el panorama en 2025 no es más alentador: solo en los primeros meses del año ya se registraban 123 casos. Este contexto reafirma la necesidad de fortalecer las medidas de prevención, atención y justicia.

En 2025, ONU Mujeres puso el foco en un tema que ha ganado relevancia mundial: la violencia digital contra mujeres y niñas. Bajo el lema “ÚNETE para poner fin a la violencia digital contra las mujeres y las niñas”, la organización busca evidenciar cómo los entornos virtuales, que deberían ser espacios de participación, aprendizaje y expresión, se han convertido con frecuencia en escenarios de agresión
Este tipo de violencia incluye prácticas como ciberacoso, difusión no autorizada de imágenes, amenazas, manipulación de contenido, vigilancia digital y discursos de odio. Sus efectos no solo afectan la vida en línea, sino que pueden tener consecuencias emocionales, sociales y económicas en la vida fuera de la pantalla. Por eso, la campaña invita a instituciones, empresas, familias y ciudadanía a identificar, reportar y desnormalizar estas conductas.
Las empresas y entidades desempeñan un papel clave en la transformación cultural. En ese sentido, Coomeva ha desarrollado iniciativas que buscan promover la autonomía femenina y la construcción de entornos más seguros. Un ejemplo es la campaña “Soy Mía”, un llamado a que cada mujer reconozca su valor, su capacidad para emprender y la importancia de proteger sus derechos.
Además, la organización genera espacios de sensibilización que ayudan a comprender las formas de violencia —incluidas las digitales— y a identificar las rutas de atención disponibles. Estas acciones se alinean con la Ley 1257 de 2008, que establece medidas de protección integral y garantiza el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias.
Promover la equidad de género requiere combinar educación, políticas institucionales, participación ciudadana y cambios en los comportamientos cotidianos. Implica reconocer las desigualdades existentes, desarrollar capacidades para prevenir la violencia, acompañar a quienes la enfrentan y fomentar relaciones basadas en el respeto.
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