Conocerse a sí mismo: nuestro paradigma de vida.

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Ya mencioné que la información del nivel inconsciente de la mente, es información sensorial, lo cual quiere decir, que ha sido obtenida por vía sensorial, es decir, a través de los órganos de los sentidos, lo que también quiere decir que no es heredada, sino almacenada en el cerebro a partir de los estímulos captados por sus agentes externos que son los órganos de los sentidos. Aclaración: si hay información heredada en el inconsciente que es la información almacenada en el hipocampo, el área más antigua de la corteza cerebral, donde se encuentra la memoria cósmica, la historia del universo desde el big bang para acá. La personal se empieza a almacenar desde antes de nacer, desde la novena semana de la gestación que es cuando aparece el cerebro con sus órganos de los sentidos en el nuevo ser, ahí deja de ser embrión para convertirse en feto, lo cual es un cambio cualitativo en el desarrollo embrionario. 

Luego después del nacimiento mientras crecemos y somos educados por los adultos, seguimos incorporando la información que encontramos en nuestro entorno, vamos creando nuestra personalidad en la que lo decisivo es la distribución de nuestros afectos entre los distintos contenidos informativos. 

En esa etapa generamos creencias, preferencias y repudios, sin darnos cuenta, eso sucede de manera inconsciente; erigimos nuestros propósitos, aquello a lo que nos queremos dedicar en nuestra vida, aquello que nos gustaría llevar a cabo. Esta elección la hacemos al observar la actitud de los adultos que nos rodean y erigimos como propósito más importante aquello que nos parece más deseable, más edificante, lo que cumple los designios de nuestros mayores. 

mente

En esa etapa erigimos lo que he denominado nuestro paradigma de vida, propósito que determina la duración de la vida de la persona. Cuando escuchamos las proclamas de nuestros mayores, sobre todo las exclamaciones en las que muestran una emotividad más intensa, eso nos impresiona más y de ahí elegimos un propósito, que al llevarse a cabo por la propia persona o por una tercera persona o que se frustre la posibilidad, que la frustración sea verdadera o que sea solo aparente, pero que el individuo la considere definitiva, ahí se inicia la despedida, el nivel inconsciente, la verdadera mente, la verdadera persona, considera que hemos cumplido, que no tenemos más oficio en este mundo.   

Pero esa elección no la hacemos sino movidos por el afecto que genera en nosotros la emotividad del entorno, es decir, el paradigma de vida coincide con lo que mas afecto nos ha evocado, aquello a lo cual le hemos destinado un mayor revestimiento afectivo. Lo anterior quiere decir que cuando se cumple nuestro paradigma de vida, arrastra con él nuestras reservas afectivas, quedamos vacíos de afecto propio y sin este afecto la vida no es posible, como lo observamos en la naturaleza, de lo cual citaré un ejemplo, que es el del zangano que fecunda la abeja reina, que en cuanto la fecunda muere, porque ha consumido toda su energía libidinosa, todo su afecto propio, ha consumido la energía del instinto de vida y queda reinando sin oposición el instinto de muerte.

paradigma de vida

La buena noticia es que ya tenemos todo esto comprendido y trabajado o demostrado que sí es posible someter nuestro inconsciente al dominio de la voluntad, que estudiando nuestra propia historia podemos encontrar nuestro paradigma de vida, despojarlo de su poder sustrayendole los afectos y reubicando éstos en contenidos informativos favorables a nuestro yo, para poder prolongar nuestra vida a voluntad. Aquí está apareciendo el premio mencionado al principio.

Hasta aquí hemos hecho un rápido enunciado de la naturaleza de la instancia número uno de la persona humana, es decir, la mente, sus contenidos, las leyes que la rigen, sus afectos, su trascendencia, su poder y la posibilidad de introducir cambios en ella mediante una técnica psicoafectiva apropiada, pero aquí tengo que mencionar que también hay sustancias que pueden llevar a cabo estos cambios favorables.   

Queda pendiente de presentar el sustrato físico en el cual se encuentran almacenados los contenidos informativos mentales, los afectos con los cuales revestimos esos contenidos y los dos instintos, es decir, su majestad el cerebro. Es necesario insistir en que los contenidos informativos, los afectos y los instintos no andan volando por los aires, no son nada sobrenatural, sino que existen físicamente almacenados en el cerebro, ya veremos como; igualmente hay que insistir en que es erróneo estudiar fragmentadamente las tres instancias que constituyen la persona humana, la única manera de entenderla es estudiando las tres de manera integrada, por un mismo profesional.   

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