Estudiar y trabajar: cómo hacer una maestría con éxito

Publicado el 7 de mayo del 2026 | Por: Laura Valentina Duque
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Cuando le conté a mis compañeros que iba a empezar una maestría, las reacciones fueron de dos tipos: los que me admiraron con una sonrisa y los que me miraron como si estuviera un poco loca. Hoy, con varios meses encima del proceso, entiendo a ambos grupos.

La primera lección que nadie te da de antemano es que el tiempo no se estira: se elige. 

Cada semana tomas decisiones que antes hacías en automático. ¿Salgo el viernes?  No siempre. ¿Me quedo viendo esa serie?  Depende. Aprendes muy rápido a distinguir lo urgente de lo importante, no como concepto teórico, sino como práctica de supervivencia.

Mi maestría en Marketing Digital en ESIC Business & Marketing School tiene formato híbrido: clases virtuales entre semana, módulos presenciales en Medellín y próximamente un viaje a España. Eso implica organización logística real: coordinar con mi equipo en el trabajo, ajustar agendas, y aprender a pedir ayuda sin sentirme menos capaz. Cada módulo presencial es, además, un recordatorio de que el aprendizaje más valioso muchas veces ocurre en la conversación con otros, no solo frente a la pantalla.

La segunda lección es sobre el síndrome del impostor. 

Llegas a clases después de una jornada laboral completa, con personas que vienen de sectores distintos y experiencias distintas. Hay momentos en que piensas ¿Yo qué hago aquí?. Lo que descubrí es que esa pregunta, lejos de ser una alarma, es una señal de que estás creciendo. El aprendizaje genuino casi siempre incomoda.

Estudiar mientras trabajas no solo te da un título: te da perspectiva. Cada clase la proceso desde mi rol real, con retos reales.

La tercera, y quizás la más valiosa, es que el conocimiento se vuelve inmediatamente útil. 

No es teoría abstracta: es un espejo de lo que vivo a diario en mi trabajo. Cada herramienta que aprendo la aplico casi en tiempo real, y eso acelera el aprendizaje de una forma que ningún entorno puramente académico puede replicar.

¿Significa esto que debería ser fácil? No... 

Significa que vale la pena, si de verdad lo quieres.

Si estás pensando en dar ese paso, te invito a explorar los beneficios educativos que Coomeva tiene para sus asociados; desde créditos para formación hasta convenios con instituciones. Ser parte de la cooperativa puede ser el impulso que necesitas para invertir en ti mismo.

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