Mientras que, en la madera laminada cruzada, la unión de tablas en capas perpendiculares, facilita la producción de placas, planchas y/o superficies y por tanto, de muros. Las capas se apilan en ángulos rectos y se pegan con adhesivos especiales, generando un material fuerte y estable.

La madera laminada cruzada, también conocida como CLT, es un contrachapado hecho de tablas que hace posible que alcance grandes dimensiones, y que sea un sistema de construcción muy resistente por sus innumerables capas de madera aserrada y pegada. Fue desarrollada en Europa, en la década de 1990, pero se popularizó su uso hasta la década de 2000.
La orientación en cruz de sus capas longitudinales y transversales en la madera laminada cruzada reduce al mínimo la contracción y dilatación de la madera, mejorando su carga estática y estabilidad.
La madera laminada cruzada empezó a producirse en Austria, con la finalidad de reutilizar la madera considerada de menor valor. Actualmente, es muy usada, ya que la madera en general es un elemento de gran relevancia en el sector de la construcción por su impacto ambiental.
La huella ambiental del hormigón es enorme en comparación con la de la madera. Al usar CLT o madera laminada cruzada, se construye con “carbón secuestrado”, ya que durante el crecimiento el árbol se alimenta de carbono.
Material con alto grado de flexibilidad; Para romperse y/ o colapsar debe sufrir grandes deformaciones; Pesa mucho menos que el hormigón, y entrega la misma resistencia que éste; Su fabricación implica pegar varias capas de madera en ángulo recto; Comienza con un mínimo de tres capas, pero puede fortalecerse agregando más;

❖ Las hace más rápidas de construir y más fuertes en su estructura;
❖ Proporciona una excelente resistencia al fuego, aislamiento térmico y acústico;
❖ Se utiliza en paredes, techos y pisos, brindando una opción sostenible.
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