¿Por qué es vital el certificado visual a los 3 años?

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Salud visual


La mayoría de los padres toman la exigencia del certificado visual solicitado por los colegios o guarderías al ingreso de los niños, lo cual casi siempre ocurre alrededor de los 3 años, como un documento más dentro de los numerosos requisitos para la matrícula. Nada más alejado de la realidad. Este certificado es de una gran importancia porque determina si el desarrollo neurosensorial y visual del niño se está produciendo de la manera correcta.


Así como aprendemos a hablar y a caminar, los humanos también “aprendemos” a ver, mediante un proceso dinámico determinado por el ingreso de imágenes a la parte posterior de nuestros ojos, y que constituye el llamado Aprendizaje visual.

Al momento del nacimiento, el ser humano tiene una visión de 20/400 (demostrada con estudios electrofisiológicos de la retina), lo que quiere decir, en el lenguaje popular, que “somos cortos de vista” en ese periodo de nuestra vida; ese bebé solo logra identificar a su madre a corta distancia, pero complementa su identificación por el tono de la voz y su olor corporal. Con el paso del tiempo, la visión va mejorando de manera paulatina, desarrollándose el proceso de aprendizaje visual.

Para que se dé ese proceso de aprendizaje visual, las imágenes que ingresan a nuestros ojos deben estimular la parte más especializada de nuestra retina (delgada capa de tejido derivado del cerebro y que actúa como el rollo de una cámara fotográfica sobre la que se proyectan las imágenes) llamada área macular. Si esto ocurre de manera normal, los niños deben ver al año de edad 20/100, a los dos años 20/60, a los tres años 20/30 y a los 5 - 6 años, 20/20 (como un adulto normal), completando de esa manera el proceso de aprendizaje visual.

Entonces, el objetivo de solicitar el primer certificado visual a los 3 años es para observar si se está desarrollando, de manera correcta, el proceso de aprendizaje visual.

En caso de encontrar a esa edad una visión por debajo del valor establecido, se determinaría la causa de ese atraso y se daría el tratamiento correspondiente.

Si un amigo oftalmólogo u optómetra les “hace el favor” de expedirles el certificado visual de su hijo sin examinarlo, no les está haciendo ningún favor y, por el contrario, le está quitando a ese niño la alternativa de tener un diagnóstico temprano de una probable ambliopía (“ojo perezoso”) o de otro padecimiento ocular que podría manejarse y solucionarse de la forma correcta.
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Orlando José Niebles Serrano
Médico Oftalmólogo
Barranquilla, Colombia

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